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    • La aplicación activa un polémico método para saber cuándo un mensaje ha leído por el destinatario

    Vivimos en una inmediatez constante. En medio de una hiperconectividad absoluta en donde materializar el deseo lo antes posible es vital. Las nuevas tecnologías han establecido nuevos patrones de conducta y, pese a las obvias ventajas que aportan a la sociedad, su uso indebido pueden tener consecuencias negativas. Adicciones, dependencia y un excesivo control de los otros son motivos de preocupación.

    Generaciones distintas de nativos digitales y personas alejadas de los hábitos tecnológicos conviven en un escenario cambiante donde los dispositivos móviles se han convertido en el centro neurálgico. Y las aplicaciones de mensajería instantánea son la pata principal de la nueva forma de comunicación interpersonal.

    Aquí el rey es WhatsApp, un software que ha conseguido meterse en el bolsillo de 600 millones de usuarios en todo el mundo gracias a su promesa de envío de mensajes gratuitos e ilimitados. Su última actualización (llegará a todos los dispositivos de manera progresiva) permite desde ahora conocer si un mensaje enviado ha sido leído por el destinatario mediante un doble «check» que se torna azul.

    Hasta entonces, un doble «check» significaba que el mensaje había sido entregado pero en la población existían aún dudas al respecto y muchas personas no se conformaban con ello. Pero esto ha cambiado. El «nuevo espía» se convierte en la base de muchas personas para estar pendientes de los movimientos de su entorno.

    «Sé que estás ahí»

    Y sí, ya no habrá excusas del tipo «No había leído tu mensaje» o «No lo he recibido». Porque sabrás que la otra persona está ahí leyendo la conversación. WhatsApp lo dirá, te lo chivará de forma silenciosa. Para bien o para mal. La historia de Juan José Martínez, biólogo de 32 años residente de Múnich (Alemania), es solo una más dentro de una sociedad fracturada por una brecha digital, pero muy representativa de la actual situación. En ocasiones -reconoce- ha tenido «pequeñas discusiones» con su actual pareja por este motivo, aunque se defiende: «si hay algún problema nos llamamos».

    WhatsApp se une así a otras aplicaciones similares como BlackBerry, Facebook Messenger, Line o Telegram que muestran mucha información sobre sus usuarios y que muchos de ellos desearían quizá no dar, por ejemplo, a amigos y compañeros de trabajo para sentirse menos vigilados.

    Aunque esta tecnología no es nueva, lo cierto es que muchas personas han descubierto la mensajería en WhatsApp. Pero los expertos creen que estos sistemas de avisos, al igual que la «hora de última conexión», puede provocar en personalidades inestables una actitud obsesiva. Frases del tipo «¿Estás conectada a estas horas? Si no es conmigo, ¿con quién?» o «Haces más caso a los demás que a mí» ejemplifican a muchas parejas, sobre todo, en la primera fase del enamoramiento.

    Son casos que, a priori, se dan en parejas incipientes y en las primeras etapas de adulto. Pero las obsesiones no entienden de edad ni condición. Los expertos consultados por el diario ABC coinciden en señalar este tipo de avisos puede originar en personas con ciertos rasgos obsesivos un incremento del control sobre los demás. Al final, la consecuencia puede desembocar en disputas. «Ahora ya no hay excusas de no lo sabía», recalca Luis Corrons, director técnico de la firma de seguridad Panda Labs, quien considera que el doble «check» azul «forzará a una persona a responder».

    «Phonbies»: Phone y zombie

    Las nuevas tecnologías dan lugar a dinámicas distintas en el caso de las parejas, pero en personalidades controladoras cualquier elemento les sirve de excusa para espiar a cualquiera.

    «Ahora es WhatsApp, antes era mirar la cartera. Lo otro tenía un ritmo, era más lento pero, actualmente, es prácticamente inmediato. Lo que veo es la reacción de calcular el tiempo que tardas en contestar. Con el doble check se empieza a crear una interpretación acerca de lo que puede estar ocurriendo, a pensar en ‘¿por qué no me contesta?’ o ‘¿Qué hacía conectado a tal hora?’. Es una elaboración muy personal», explica Mila Cahue, psicología del área de pareja del centro Álava Reyes.

    «Se ha perdido un poco el espacio que tenemos que tener cada persona para decidir cuándo y cómo contestar para evitar relaciones tóxicas», dice la autora de libro del libro «Amor del bueno». En general, este tipo de herramientas no rompe parejas, sino una falta de confianza, comunicación y celos, pero pueden ser el catalizador de una discusión.

    «Estamos viendo que las relaciones de pareja tienen que ser ultrarrápidas, esto es un error y, además, inadmisible», subraya. «En el momento en el que eres consciente de que has visto el mensaje de WhatsApp pierdes parte de intimidad. Te tengo que responder instante», describe al diario ABC José Antonio Molina del Peral, psicólogo y autor de libros como «SOS... tengo una adicción».

    El resultado en ocasiones es la aparición de un fenómeno conocido como «phonbie» (por la unión de phone y zombie) que representa el uso irresponsable de la telefonía. Entre su síntomas está el hecho de estar pendiente del teléfono constantemente u obsesionarse por la respuesta inmediata.

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